El pais se quema



Las masas siempre van tras la luz. Los escaparates de las tiendas mientras más iluminadas atraen al público como moscas. Las lenguas de lava del macizo deslizando cerro abajo encantan, aun mejor en las noches despejadas.
Las fogatas en la playa y las llamas en una parrilla mientras más altas y quejumbrosas, con chipas disparadas con violencia, indica que se viene una convivencia placentera. Todo es belleza hasta cuando estas llamas destruyen la convivencia. Ahí ya no. Quemar boques, cultivos, viviendas, dejando sin hábitat  a personas y animales, quemando la tierra para impedir que las nuevas generaciones cojan desde ahí sus frutos. Terroristas, incendiarios. Se les debe identificar y condenar.

Quemar neumáticos en las calles, incendiar vehículos, tirar cadenas a los cables eléctricos causando variación en los voltajes para no solo cortar el suministro electrónico, sino que en la pasada exploten algunos artefactos, con las consabidas consecuencias ya dentro de los hogares mismos. Son muchos. Con ellos convivimos. Son casi héroes. Se aplauden. Poco se les critica cuando interrumpen la programación televisiva o dejan a la luz de la vela hogares que antes estaban iluminados. Son vecinos. Algunos parientes. No podemos meter preso a todo el mundo.

No hay comentarios. :