El lucro del siete por ciento




Al principio de los años ochentas discutía que la dictadura creaba negocios a su antojo, mientras otros me argumentaban que el mundo reconocería a Pinochet como el creador de las AFP, las ISAPRES, el libre mercado en la educación y así.
Muchos caminaban por las calles con la fuerte convicción de estar viviendo en los tiempos adecuados. Los escépticos se resistían a trabajar a gusto en una Isapre,  Afp o similar porque pregonaban que llegando el fin de la dictadura lo primero que desaparecerían serían precisamente estos elefantes blancos y perderían la pega. Y los que creían se cambiaban a las ISAPRES para tener sus futuras guaguas sin pagar ni uno, en salas privadas con teléfonos, que en los años ochenta era todo un lujo y visitas ilimitadas. Amén que te devolvían el valor en cuanta aspirina o parche curita que se gastaba en médico. Lo que la gente no sabía era que a las ISAPRES el valor de los partos los subsidiaba el estado y tampoco nadie calculaba los topes, que en definitiva era la diferencia entre los diferentes planes. Se decía que el siete por ciento de la salud, descontado obligatoriamente a todos los trabajadores del país, no se tocaba. Permanecía guardados no sé dónde y que las empresas administradoras de la salud, cual fundaciones, no lucraban con dichos porcentajes. Hoy día los mismos no lo relacionaban con las tremendas utilidades de las ISAPRES. Pero como las familias no solo tienen guaguas, sino que también existen otras enfermedades, ya sea operaciones al riñón, otros enfermedades raras, cuando la operación salía ocho millones la Isapre solo cubría cuatro. ¿Y no era que cubría el cien por ciento? Decían pidiendo explicación sin saber a quién. Aprendimos lo que era el tope y que existe la letra chica en los contratos. Desde el año dos mil que la gente ya no argumenta que “las Isapres” es lo mejor que existe. La estatua a Pinochet , por ese concepto, se desgrana sola. Cuando el presidente Lagos quitó el subsidio estatal a los partos,  las Isapres, usando como voceros a los candidatos de derecha, que seguían convenciendo al pueblo que era la mejor creación y había que cuidarlas, vociferaban que le estaban quitando un derecho a la mujer. Las ISAPRES de ahí en adelante, con una tajada menos en el negocio, crearon planes sin úteros para las mujeres. Hoy día, como se habla del lucro sin tapujos, se sabe que ciertas ISAPRES se oponen que se esté legislando para que las ISAPRES no puedan lucrar con el siete por ciento descontados a los trabajadores por concepto de salud. Cuesta entender eso, porque parece un cuento de muy mal gusto. PINOCHET les creó un negocio a la derecha tan bueno, que incluso, para disminuir los riesgo y hacerlo aun más rentable, los partos, que era lo que mejor vendían las ISAPRES, las pagaban todos los chilenos. ¿Cuánto saben que esa derecha dueña de las ISAPRES, hace negocio con el siete por ciento que se supone es para la salud?

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