EL mall de Castro


Y la gente se asombra que los vecinos de Castro aprobaran la construcción de ese tremendo Mall, y era que no, si ellos están felices porque ahora pueden competir con sus otras ciudades equivalentes que no lo tienen, aun. A los doce años me fui de la turbulenta ciudad de Santiago, donde era un callejero por derecho propio, a Valdivia,
una ciudad tranquila por excelencia, que para ir a jugar a los ascensores era ir al único edificio que lo tenía y significaba apenas subir cuatro pisos. Ni pensar en salir a tocar timbres, si todos se conocen con todos. Eso sí, no pude acostumbrarme a la obsesiva competencia con las ciudades vecinas: Temuco, Osorno, Puerto Montt. Las otras más chica, como Rio Bueno, La Unión, quedaban fuera, esas eran chicas de frentón. Las competencias normales, como que ciudad tenía los mejores colegios, o cual el mejor equipo de basquetbol, o de remo, futbol, etc., se sumaban otras de corte pintorescas, propias de ellos: que ciudad tenía más habitantes, las mujeres más lindas, cual tenía más alemanes, cual salía mas en las noticias en televisión, y lo que es más sabroso todavía, que ciudad tenía los edificios más altos. Hasta hace poco visitaba una oficina donde la mayoría eran profesionales de esa zona. Cometí el error de deslizar un comentario "que en turismo Valdivia era más que Osorno, además la Universidad y …. " Hasta ahí no mas llegué porque de inmediato la mujer, adulta ya, ingeniera forestal, me aclaró que Osorno era muy superior a Valdivia, que los Alemanes se pasean por sus calles, y las vacas, la leche, los bosques, etc, y lo que es peor, Valdivia no tiene ningún edificio alto cómo Osorno.

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