Tenemos presidenta

Ya sabemos cuál es la opinión que tienen las personas de Bachelet. Sabemos cómo fue su comportamiento en la ONEMI, tan desafortunada, mezcladas con mala suerte, malos compañeros, malas decisiones, malos hábitos, por lo tanto ya no puede ni subir o bajar en las encuestas, con respecto al impacto que tendrá al conocerse los formalizados
por cuasidelito de homicidio del resto de los personeros, algunos bajo su responsabilidad directa. La derecha no se va a detener y va a introducir todo tipo de cuñas para querer también inculpar a Bachelet. Tal como lo hacen con Lagos. Pero Bachelet no es Lagos. Ella goza de la simpatía de ese tremendo porcentaje sin medir cómo haya sido su gobierno, tampoco su comportamiento en ese tan fatídico día e independiente del partido político. Su condición de mujer, que abraza de inmediato a la totalidad de sus congéneres y considera también a buena parte de los hombres, se suma también su condición de gordita, que bien sabemos que en Chile a los gordos, tanto hombre como mujeres, más que quererlos con un poquito de licencia, les perdonamos casi todo. No hay gordo que no baile bien, que no sea buena persona, que no haga bien su trabajo. Si hay un campeonato de baile, gana la gordita, si hay una actuación sobresale el gordito, si hay una embarrada, el gordito se exime, ¿Por qué?, no sé, será porque es gordo.
Este va a ser un terrible error de la derecha, uno más con respecto a la apreciación del comportamiento de las personas, que al final se le vuelve en su contra. Bien sabemos que la derecha no tiene creatividad para crear campañas, porque actúa desde el fascismo, desde el poder, de su primera impresión, del dinero. Cada frase que la derecha malintencionadamente deslice involucrándola en los hechos de la Onemi, con intenciones de bajar un pelito más tan alta adhesión, será al revés, fortalecerá su imagen. Creo que ahora si comenzó la carrera de Bachelet al sillón presidencial, porque la derecha no se va a aguantar y la va a inculpar.

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